Re valoran la cultura sonidera
Por: Jasiel De La Torre Tapia
El pasado 19 de febrero, 2017 se publicó en la Ciudad de
México un libo que aborda el baile callejero desde la sociología y al
sonidero se le considerado como Cultura Urbana Popular.
Aunque se ha
reconocido el valor cultural y tradicional de los sonideros como parte
importante de las identidades barriales en diferentes puntos de la Ciudad de
México, esta manifestación se encuentra hoy en peligro, debido a la privatización
de los espacios públicos, libro coeditado por la Dirección General de
Publicaciones y Proyecto Literal.
Jesús Cruz Villegas, promotor cultural y activista de derechos humanos, es el
autor de esta propuesta obras que incluye fotografías de Juan Carlos Ruíz Vargas.
El también activista de derechos humanos, colaborador de la Comisión de
Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), aborda esa temática en el
libro Pasos sonideros,
publicado recientemente por la Secretaría de Cultura del gobierno federal y la
editorial Proyecto Literal. El cual trata de una investigación, en la que el autor profundiza en el
movimiento sonidero dentro de la capital del país, como muestra de grupos que
han contribuido a la creación de la identidad cultural urbana, así como el
desdén de las autoridades por los mismos.
"El universo sonidero es inconmensurable. Se ha visto desde el arte contemporáneo, lo antropológico, la teoría social y la sociología de la cultura. Sin embargo, a pesar de ser considerado un elemento importante de la cultura popular, no se ha concebido su aporte para la defensa de los derechos culturales en nuestras sociedades", destaca Cruz Villegas en entrevista para La Jornada.
El especialista precisa que el sonidero es lo que se conoce en la actualidad como diyéi o mezclador que ameniza con su voz y su presencia un acto social o fiesta realizado en la calle u otro espacio público, como una plaza o un mercado.
"El término sonidero, desde su origen (a mediados del siglo XX), está ligado a la representación e identidad de los barrios en diferentes ciudades de México, aunque especialmente en la capital del país. Son figuras de identidad cultural muy importante para muchos barrios. Incluso, parte ya de una tradición", define.
Poner música, sin embargo, no convierte a cualquiera en sonidero. De acuerdo con el investigador, este personaje debe reunir varias características para ser considerado como tal.
Las más importantes, enumera, son: poner música; que ésta sea del género tropical (como cumbia, guaracha, salsa, son, ballenato, rumba, chachachá); adoptar un nombre artístico; apropiarse de los valores sonideros: hablar y enviar saludos entre las canciones; así como tener un logotipo, y presentarse en nombre de un barrio.
El investigador subraya que los derechos culturales no están relacionados sólo con el acceso a las bellas artes o las manifestaciones culturales, sino también con las manifestaciones de origen popular, las expresiones de los barrios.
"Eso es también cultura, y a veces las autoridades reniegan y hasta lo desprecian; dicen que no es cultura. Prohíben, por ejemplo, los bailes en las calles, porque aseguran que en ellos hay violencia y drogas, aunque estos no son aspectos inherentes; se deben más bien a una problemática de inseguridad", agrega.
"El universo sonidero es inconmensurable. Se ha visto desde el arte contemporáneo, lo antropológico, la teoría social y la sociología de la cultura. Sin embargo, a pesar de ser considerado un elemento importante de la cultura popular, no se ha concebido su aporte para la defensa de los derechos culturales en nuestras sociedades", destaca Cruz Villegas en entrevista para La Jornada.
El especialista precisa que el sonidero es lo que se conoce en la actualidad como diyéi o mezclador que ameniza con su voz y su presencia un acto social o fiesta realizado en la calle u otro espacio público, como una plaza o un mercado.
"El término sonidero, desde su origen (a mediados del siglo XX), está ligado a la representación e identidad de los barrios en diferentes ciudades de México, aunque especialmente en la capital del país. Son figuras de identidad cultural muy importante para muchos barrios. Incluso, parte ya de una tradición", define.
Poner música, sin embargo, no convierte a cualquiera en sonidero. De acuerdo con el investigador, este personaje debe reunir varias características para ser considerado como tal.
Las más importantes, enumera, son: poner música; que ésta sea del género tropical (como cumbia, guaracha, salsa, son, ballenato, rumba, chachachá); adoptar un nombre artístico; apropiarse de los valores sonideros: hablar y enviar saludos entre las canciones; así como tener un logotipo, y presentarse en nombre de un barrio.
El investigador subraya que los derechos culturales no están relacionados sólo con el acceso a las bellas artes o las manifestaciones culturales, sino también con las manifestaciones de origen popular, las expresiones de los barrios.
"Eso es también cultura, y a veces las autoridades reniegan y hasta lo desprecian; dicen que no es cultura. Prohíben, por ejemplo, los bailes en las calles, porque aseguran que en ellos hay violencia y drogas, aunque estos no son aspectos inherentes; se deben más bien a una problemática de inseguridad", agrega.
Sin duda el
movimiento sonidero catalogado como cultura el cual merece respeto y admiración
como cualquier otro movimiento cultural actual.






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