Constitución levanta la suspensión de la Ley balear que prohíbe matar al toro en la corrida
Por: Jasiel Alain De La Torre
Tapia
El Tribunal Constitucional (TC) ha decidido levantar la suspensión cautelar a la Ley de
regulación de las corridas de toros y de protección de los animales, conocida como Ley
de toros a la balear, después de que esa comunidad autónoma
la aprobara en julio de 2017, hasta que se resuelva el recurso interpuesto contra la norma por el
Gobierno.
La Ley de protección de los animales de Baleares fue aprobada por el
Parlament con los votos de los partidos de izquierda y la oposición del PP y
Cs. La regulación prohíbe expresamente maltratar y matar a los toros, por lo
que en los festejos suprime el tercio de varas y los toreros solo pueden
emplear el capote y la muleta, pero ni banderillas, ni estoques, ni puntillas.
El ejecutivo considera que la ley balear incurre en inconstitucionalidad,
porque invade competencias estatales que regulan las condiciones de básicas que
garantizan la igualdad de todos los españoles en el ejercicio de sus derechos y
deberes. Además, señalaba que la norma invade competencias estatales en materia
de bases y coordinación de la planificación general de la actividad económica;
de la defensa del patrimonio cultural, artístico y monumental español, así como
en las de seguridad pública.
A esto se añade que, a diferencia de otras comunidades, Baleares no
tiene recogidas en su Estatuto de Autonomía competencias específicas para la
protección de los animales, sostiene el Gobierno en el recurso admitido a
trámite.
El Tribunal Constitucional dictó en 2016 una sentencia similar sobre la
Ley catalana de protección de los animales, indicando que “es competencia de la
Administración General del Estado garantizar la conservación y promoción de la
tauromaquia como patrimonio cultural”.
De este modo, la ley
autonómica que prohíbe, entre otros, la
muerte del animal en las corridas, estará vigente. El Constitucional disponía de un plazo
no superior a cinco meses para ratificar o levantar la suspensión.
La idea inicial de los promotores baleares
era suprimir la fiesta, al igual que hizo el Parlamento catalán, pero
modificaron el proyecto de ley para no incurrir en ilegalidad a raíz de la
sentencia del Constitucional sobre la prohibición catalana. Por esa razón no
suspenden la fiesta, sino que la modifican, a sabiendas de que esa decisión
supone en la práctica la eliminación de todo vestigio taurino en las islas, y
puede que no contradiga la doctrinal del alto tribunal.






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