El patinador gay, deslenguado, anti-Trump y estrella de los JJOO de Invierno.
Todo el mundo habla de Adam Rippon: por su actitud combativa y por su enfrentamiento con el vicepresidente Mike Pence, al que se negó a recibir
¿Por que tanto interés en el atleta estadounidense Adam Rippon que esta participando en los JJOO de invierno?
Su trofeo es apenas una medalla de bronce como parte del equipo artistico estadounidense, pero este no es cualquier deportista que aparece en portadas deportivas, su fama llega a mas ámbitos.
Su fama no es por ser un deportista gay, pero si por ser el primero en representar a su pais en unos Juegos OlÃmpicos de Invierno.
Con una gran forma de hablar, carisma y un enorme espÃritu.
Su historia llena de reveses que resulta ya casi un lugar común en cualquier relato con un protagonista fuera de la norma, con el bullying de sus compañeros de clase. Posteriormente, en 2010 y 2014 (cuando tenÃa la edad óptima para un deportista de su tipologÃa) se quedó fuera (no se clasificó) de los Juegos OlÃmpicos de Invierno celebrados respectivamente en Vancouver y en Sochi. En 2013 se mudó desde Pensilvania a California, donde económicamente le iba tan mal que se gastó su poco dinero para apuntarse al gimnasio y asà poder seguir entrenando, pero tenÃa que robar las manzanas.
Rippon sabe tomárselo con humor las cosas que pasan. El atleta no solo es un gay deslenguado que hace gala de una elegante pluma, sino que ha usado sus reveses para hacer chistes con ellos. Ya se sabe, el humor es igual a tragedia más tiempo. Todo eso ha convertido su cuenta de Twitter con más 230.000 seguidores, entre ellos Barack Obama que mezcla mensajes de inspiración, fuertes consignas polÃticas y tuits llenos de humor.
Por ejemplo: "Hace poco me preguntaron en una entrevista cómo era ser un atleta gay. Les dije que es exactamente igual que ser un atleta heterosexual. Mucho trabajo duro, pero normalmente lo hacemos con las cejas más bonitas". Y si que las tiene bien definidas.
O este (que le respondió la misma Chelsea Clinton, hija de Hillary y Bill): "Para todos aquellos que me escriben tuits diciendo que esperan que fracase, ya he fracasado varias veces en mi vida. Pero lo más importante es que he aprendido de cada golpe, he asumido con orgullo mis errores, crecido con las decepciones y ahora soy una zorra glamazónica preparada para la pasarela". "Eres espectacular, Adam", le respondió Clinton. "Gracias por tu humor (¡y tu glamour!)".
O este otro: "Hoy mi entrenador me dijo que estaba muy orgulloso de mà y después añadió: 'Quiero decir, recuerdas lo malo que eras, ¿no? ¡Ying yang!".
La actriz Reese Witherspoon fue una de las promototras a llevar a este a la cima, tuitiando Razón número uno para ver los Juegos OlÃmpicos de Invierno 2018: ADAM RIPPON" hasta Elmo, de Barrio Sésamo. "¡Elmo está tan orgulloso de ti!", le escribió.
Todo esto empezo un mes antes, los titulares de prensa habÃa empezado ya un mes antes, en enero. Y esa es tal vez la historia más interesante del joven Rippon: su enfrentamiento con el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence.
Cuando Rippon se enteró de que Mike Pence, el número dos de Donald Trump, iba a liderar la delegación estadounidense en los Juegos OlÃmpicos de Invierno celebrados en Corea del Sur, decidió no acudir al habitual encuentro que hay entre deportistas y delegados. Su primer dardo se lo dirigió en una entrevista que el diario USA Today publicó el 17 de enero. "¿Te refieres a Mike Pence, el mismo Mike Pence que financió terapias de conversión para gays? Paso". También añadió: "Personalmente no tengo nada que decirle a Mike Pence. Si me dan la oportunidad de hablar después de las Olimpiadas, preferÃa hacerlo con la gente cuyas vidas han sido dañadas por la legislación que él ha llevado a cabo".
Mike Pence (que se define como cristiano, conservador y republicano) tiene un largo historial de ataques contra el colectivo LGTBQI. Entre otras cosas, se ha opuesto a la legalización del matrimonio gay desde hace lustros, ha declarado que ser gay o lesbiana es "una elección", ha luchado para que los grupos que ayudan a las vÃctimas del SIDA no reciban ayudas públicas, se ha opuesto a una ley que impide la discriminación de personas LGTBQI en el lugar de trabajo, se ha opuesto también a eliminar la cláusula "don't ask, don't tell" en las fuerzas armadas, anuló la norma que permitÃa a mujeres y hombres transexuales utilizar el cuarto de baño en el que se sintieran más cómodos en los edificios públicos y, sÃ, efectivamente, pidió en su campaña del año 2000 (cuyo programa aún se puede leer aquà Ãntegramente) que los fondos públicos se destinasen a las terapias de reconversión de gays y lesbianas.
Una práctica que ha dejado auténticas historias de terror que incluyen oración, electrochoques y algo llamado "entrenamiento de comportamiento de género" que se asemeja a aprender a disimular la pluma.
Rippon ha ignorado estos comentarios y ha anunciado que boicoteará la reunión de los medallistas con Pence y Trump en la Casa Blanca. Algo que ya ha sido denunciado por Donald Trump Jr, hijo del presidente. En un tuit en el que cita una entrevista de Rippon cuyo titular es "No quiero que mi experiencia en los Juegos OlÃmpicos se centre en Mike Pence", el hijo del presidente respondió: "¿En serio? Entonces tal vez no deberÃas haberte pasado las últimas semanas hablando de él. Yo a él no lo he oÃdo mencionarte ni una sola vez".
Pero Trump Jr. se equivoca. Pence sà intentó lavar su imagen dirigiéndose directamente a Rippon en un tuit. Las mayúsculas son suyas: "Quiero que sepas que estamos aquà PARA TI. No dejes que las noticias falsas te distraigan. Estoy orgulloso de ti y de TODOS NUESTROS GRANDES atletas y mi única esperanza para ti y para todo el equipo EE. UU. es que traigáis a casa el oro. ¡A por ellos!".
Puede que Adam sea demasiado mayor para llamarlo promesa del deporte (tiene 28 años), pero sà es una promesa para la esfera del entretenimiento y también para un futuro más igualitario. Al menos, para los que ven en su descarado aplomo y en esa pluma que ha convertido en estandarte una señal de que se abren fronteras en el anquilosado mundo de la alta competición deportiva.
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